T6: DOCUMENTACIÓN
CIENTÍFICA
Desde el primer momento que entramos en contacto con el mundo
científico (o con cualquier tipo de actividad investigadora), probablemente
durante la realización del Máster sobre todo, no dejamos de escuchar argumentos relacionados
con los artículos. Poco a poco vamos viendo su importancia, su utilización, su
manejo, su estructura,….
Los artículos, ese elemento que en algún momento casi llegan a
resultar como una maldición. Y que todo el mundo tiene presente, bien porque
busca información, bien porque ha publicado alguno, porque tiene necesidad de
publicar,… pareciera el elemento omnipresente en la mente de los
investigadores. Se deduce de esto la importancia de estas publicaciones y lo
reconocido y establecido del sistema tal y como lo conocemos. Pero es inevitable
que surgiera la duda de cómo fue el origen de este sistema, si siempre fue así,
si ha sufrido cambios importantes, cómo ha evolucionado o cómo puede
evolucionar y otras cuestiones similares.
Por este motivo me ha parecido muy interesante leer sobre el origen
histórico de los artículos. Cómo fue en los inicios la manera de comunicar los
conocimientos y cómo ha ido cambiando a lo largo de los siglos para responder a
ciertas necesidades derivadas del creciente número de trabajos realizados, que
básicamente se pueden resumir en dos motivos: economizar espacio y tiempo.
“Si no se publica, no existe”, parece una obviedad pero esta frase que
hemos podido leer nos lleva a reflexionar sobre la importancia que tiene poner
al alcance de los demás los descubrimientos realizados. Por muy buenos o malos
que hayan sido unos resultados sirven de poco si no se hacen públicos. Por lo
que una de las finalidades de la actividad científica es hacer público su
trabajo: publicar. Así que nos encontramos con cantidad de artículos y trabajos
publicados cada día, millones y millones a lo largo de décadas. Y ¿cómo
gestionamos tal cantidad de información? Ahora parece muy sencillo, nos
sentamos delante de un ordenador, accedemos a internet y buscamos la
información, pero ¿alguien se ha parado a pensar cómo se trabajaba antes de la
era informática y de internet. No cabe duda de que las cosas eran realmente diferentes,
y que en realidad no hace tanto tiempo.
Reflexiones a parte se podrían hacer acerca de la calidad o veracidad
de muchas publicaciones, de la claridad o no claridad con la que están escritos,
del manejo de la gran cantidad de datos disponibles y que se van generando cada
día, de la facilidad, impedimentos o condicionantes para publicar y de la
evolución que pueden tener las publicaciones a no muy largo plazo, pero
profundizar en cada uno de estos interesantes temas nos llevaría a una entrada
más larga de lo necesario.
Tanto como una maldición no diría yo... pero desde luego si es un asunto muy importante y que no es sencillo (al menos escribir bien).
ResponderEliminarEstoy de acuerdo: ¡qué difícil es escribir "bien"!. Espero que escribiendo y escribiendo se llegue a aprender...
ResponderEliminarDesde luego ese es el camino (dicen)
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